El cambio de actitud de Warhammer Underworlds.

Ya ha pasado unas semanas de la llegada de Beastgrave y podemos sentir el cambio de las reglas y del meta que ha traído esta nueva temporada, y es un cambio más profundo de lo que parece a primera vista.

Complejidad encubierta.

Lo primero que hay que reseñar son las capas de complejidad que envuelve al juego sin que nos percatemos de ello a primera vista.

Con más elecciones que comienzan desde el mismo punto en el que haces la tirada de desempate inicial, el añadido de palabras clave que permite crear nuevas mecánicas sin tener que hacer cambios radicales en el juego y el poder modificar el terreno de juego añadiendo hexágonos letales nos plantea un nuevo desafío respecto a las decisiones tácticas de la partida.

Y si entramos en el competitivo, las cosas parecen las mismas pero con las reglas de los 6 objetivos de auge y estamos viendo en las nuevas bandas objetivos auge que tienen a las losetas de objetivo como condicionantes vemos que la estrategia de control de tablero o de loseta de objetivos no estará ligado a la fase final sino que se podrá obtener gloria en la fase de acción sin tener que optar por cartas de objetivos que son más acordes con las bandas agresivas.

Además de todo esto, las bandas que han ido llegando con Beastgrave son más complejas y menos intuitivas ya que, aunque son muy buenas en lo que hacen, un error de juego con ellas te castiga de manera inmisericorde.

No es país para casuales.

Con todas estas decisiones y reglas para el competitivo provocan que la complejidad del juego no sea muy amigable para los jugadores que solo le interesa una partida que otra.

Como en otros juegos de carácter competitivo cuando vas a la tienda a jugar tu partida con otros jugadores lo más seguro es que estos jueguen con las reglas de torneo para así practicar y solo juegan con quienes cumplen dichas normas exasperando a los jugadores con pocos recursos que solo quieren jugar una partida y ven que tienen que acatar las listas de Prohibidas y Restringidas.

Conclusiones.

El juego es más interesante para competir, no se puede negar, y tiene una mayor profundidad ya que algunos elementos ligado al azar ahora y una mayor complejidad para jugar con las nuevas bandas de manera eficaz, conlleva que los jugadores casuales o que solo quieren echar una partida suelta y poco más encuentren un entorno nada amigable para ello.

Games Workshop ha hecho su apuesta con este juego llevando su faceta competitiva más allá pero sin duda el precio será «llevarse por delante» a parte de su público. 

Está claro que Dreadfane está destinado para otorgar a estos jugadores del juego cerrado y no tan complejo pero al estar limitado a EEUU y Alemania hace que su adquisición sea muy complicada.

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