Las reacciones. ¿Un quebradero de cabeza?

Si hay algo que suele dar algunos dolores de cabeza o discusiones en medio de la partida es cuando y como usar las diversas reacciones que hay en el juego y que pueden cambiar el curso de la partida.

Aunque polémicos, las reacciones dan un punto de sorpresa y de imprevisibilidad que da un buen toque estratégico al juego que lo eleva a mayores cotas de jugabilidad y que en lo personal, es una de mis partes favoritas de las reglas.

Antes de nada vamos a explicar un poco que es una reacción.

Diferencia de una acción y una reacción.

Lo primero que debemos tener en cuenta es la diferencia de acción y reacción. La acción la usas en tu turno de juego, tanto en tu activación como provocado por una ardid, y entra dentro de las opciones básicas que te permite el juego (tales como movimiento, ataque, carga..) o gracias a tus cartas de poder que otorga dicha capacidad. En resumidas cuentas la acción es, valga la redundancia, una maniobra o acción que haces con tu guerrero en tu activación o ciclo de poder sin necesidad de tener que atender condiciones previas.

La reacción es una interrupción del turno (tanto propio como del contrario) que te permite hacer un efecto en tu guerrero o en el del contrario, se crea una parada en el transcurso de la partida y se hace el efecto o acción descrita en la reacción, y a continuación el juego se reanuda en el punto que fue interrumpido.

Como se ve, el potencial de las reacciones para cambiar el curso de la partida es bastante elevado y por ello son tan importantes en el juego.

Anotar cada caso que puede haber una reacción puede ser laborioso…

¿Cuando y quien puede jugar una reacción?

La primera particularidad que debemos tener muy en cuenta con las reacciones es que solo puede haber una reacción para un evento determinado. Un ejemplo si un guerrero hace un movimiento y se hace una reacción a ese movimiento, no se podrá jugar más reacciones a dicho movimiento por la regla de una única reacción por acción o situación.

En el caso de que los dos jugadores quieran reaccionar al mismo «disparador de reacción» ¿quien de los dos tiene la prioridad para reaccionar?, en este caso el jugador cuya siguiente activación sea propia es el primero en poder reaccionar, si este no va a jugar una reacción el jugador cuya activación se está jugando podrá reaccionar. Hay que estar atentos a este caso ya que si el jugador que tiene la prioridad no juega nada y se arrepiente después de que su adversario si reacciona no podrá dar vuelta atrás ya que su oportunidad ha pasado.

El momento que se juega la reacción es justo en el momento que se produzca su «disparador», o sea cuando se produzca el suceso (como la muerte de un guerrero) o el término de una acción (por ejemplo un ataque o movimiento), este momento viene detallado en la carta de poder correspondiente o en la carta de guerrero. Si ese momento pasa y se produce otra acción o se pasa al ciclo de poder la oportunidad de reaccionar ha pasado.

Conclusión.

Las reacciones sin duda son un añadido del juego que hay que tener muy en cuenta, no solo para poder interrumpir la estrategia del contrario sino también para potenciar tus acciones de una manera que el contrario no podrá preveer.

Vengan de donde vengan las reacciones (cartas de ardid, castas de mejora o en la misma carta de los guerreros) estas nos obligará a estar atentos al transcurso de la partida y tener en cuenta que en cualquier momento un guerrero que por lo normal no podría eliminar a uno de los nuestros le aseste un golpe mortal o se mueva antes de que le alcancemos, o sencillamente se libre de la muerte en el último momento.

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